El PSOE da los primeros pasos para intentar formar gobierno

PEDRO SÁNCHEZ ACORDÓ CON EL LIBERAL ALBERT RIVERA LA PUESTA EN MARCHA DE UNA MESA DE NEGOCIACIONE EN BUSCA DE UN PACTO AL QUE PODRÍAN SUMARSE OTRAS FUERZAS POLÍTICAS.

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Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en el debate a tres de El País. EUROPA PRESS

“Hay espacios comunes donde PSOE (Partido Socialista) y Ciudadanos se pueden entender”, dijo Sánchez en conferencia de prensa luego de reunirse con el líder de Ciudadanos.

“Hemos hablado de lo que nos une. No hemos hablado de sillones, sino de los problemas que tienen ahora mismo los españoles”, añadió el socialista, a quien el rey Felipe VI encargó ayer formar gobierno para destrabar el bloqueo político en el que está España desde las elecciones del 20 de diciembre.

El secretario general del PSOE, segunda fuerza política, aceptó el pedido del rey después de que el presidente en funciones y líder del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, rechazara someterse a la votación de investidura por falta de apoyos, pese a que su agrupación ganó los comicios.

Sánchez tiene la intención de conseguir un acuerdo para un “gobierno progresistas y reformista” con el apoyo tanto de los liberales de Ciudadanos como de los izquierdistas de Podemos. Sin embargo, la fórmula es actualmente imposible porque estos dos partidos se han vetado mutuamente.

Equipos negociadores del PSOE y Ciudadanos comenzarán este viernes a trabajar sobre cinco temas: el empleo, la lucha contra la corrupción, la desigualdad, las políticas europeas, y la reforma de la Constitución, teniendo en cuenta el desafío secesionista de Cataluña

Por ahora, ni socialistas ni liberales quieren hablar sobre la posibilidad de un gobierno conjunto, lo que en algún momento se planteó como el “Plan B” de Sánchez ante las dificultades de pactar con Podemos, que reclama un referéndum secesionista para Cataluña, que el PSOE rechaza.

De todas formas, esta opción de un gobierno conjunto requeriría que el partido de Iglesias y el PP se abstengan en una votación de investidura a la que debería someterse Sánchez, algo a lo que ninguno de los dos está dispuesto.

A pesar de ello, lo que acordó Sánchez con Rivera supone un movimiento en el panorama de bloqueo general.

Equipos negociadores de ambos partidos comenzará el viernes mismo a trabajar sobre cinco temas: el empleo, la lucha contra la corrupción, la desigualdad, las políticas europeas, y la reforma de la Constitución, teniendo en cuenta el desafío secesionista de Cataluña.

“Ciudadanos lo que busca es un consenso, unas reformas donde podamos estar de acuerdo y un calendario de ejecución. No es solo aritmética para esa investidura” dijo hoy Rivera, quien destacó que la prioridad es abordar el problema del “paro (desempleo) y la corrupción”.

Sánchez se mantiene firme en su rechazo a pactar con los conservadores, sobre todo después del último escándalo de corrupción que estalló en Valencia, en tanto que Rajoy también se niega de a facilitar la investidura de Sánchez

Pese a que mantienen algunos puntos de fricción en materia económica, la sintonía entre Sánchez y Rivera es evidente, pero ambos saben que es insuficiente.

Al político socialista, que cuenta con 90 diputados en el Congreso de 350, no le alcanza con los 40 de Ciudadanos ni para lograr su investidura ni para gobernar. Ante este escenario, Rivera aspira a ser el mediador que logre un compromiso del PP para permitir que Sánchez gobierne.

“No se puede avanzar sin que el PP de alguna manera participe (…) para temas transversales, el PP es necesario, y si alguien piensa que puede gobernar de espaldas y sin contar con 7 millones de votantes pues creo que no le van a cuadrar las cuentas”, sostuvo el líder de la fuerza naranja, quien mantiene abierto un diálogo paralelo con los conservadores.

No obstante, Sánchez se mantiene firme en su rechazo a pactar con los conservadores, más aún tras un último escándalo de corrupción que estalló en Valencia.

Por su parte, Rajoy también se niega de forma rotunda a facilitar la investidura de Sánchez.

“Votaremos no”, aseguró hoy, para luego subrayar que el PP no es “un partido bisagra sino de gobierno”.

Rajoy, que mantiene en pie su oferta de gran coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos, advirtió que un gobierno de “radicales” con el PSOE y Podemos supondrá “un lastre para la recuperación económica”, mientras su ministro de Asuntos Exterior, José Manuel García Margallo, dijo que pondría en riesgo la continuidad de España en la coalición internacional que lucha contra el Estado Islámico.

“Si PP y PSOE no abandonan la guerra fría, no habrá acuerdo”, advirtió Rivera en medio de este juego de desgaste.

En tanto, Sánchez se reunirá este viernes con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, que hace dos semanas le ofreció presidir un gobierno con él como vicepresidente y en el que también entraría Izquierda Unida (IU).

Rivera ya dejó claro que no facilitaría un gobierno socialista si participaba Podemos, partido que se encuentra a las antípodas de Ciudadanos en cuestiones económicas y respeto del reclamo de secesión de Cataluña.

Para prosperar, la coalición de izquierda necesitaría por lo tanto del apoyo explícito o implícito de nacionalistas vascos e independentistas catalanes, cuyo respaldo Sánchez dijo que no pedirá.

Aunque el acuerdo está aún muy lejos, el joven líder de los liberales se mostró esperanzado: “las posiciones enrocadas, maximalistas, les vaticino que van a fracasar”.

En caso de que Sánchez fracase, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) apunta hacia otro triunfo del PP en unas eventuales nuevas elecciones, con Podemos como segunda fuerza, adelantando al PSOE.

El panorama político sin mayorías claras no cambiaría puesto que Rajoy obtendría un 28,8% de los votos, prácticamente el mimo resultado (28,72) que el 20-D, mientras Podemos se situaría segundo con un 21,9% (1,3% más) y el PSOE tercero, al bajar del 22,02 al 20,5%.

También Ciudadanos mantendría el cuarto puesto con un 13,3% frente al 13,9% de las elecciones.