CITA CON LA HISTORIA

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El lugar habitado más frio del planeta

Tal día como hoy 4 de febrero de 1933, en la aldea de Oimiakón – Siberia – la temperatura llega hasta 67.7 °C, bajo cero, récord mundial de frío en una localidad poblada, desde que se registran temperaturas hasta la actualidad.

Oimiakón es un pequeño poblado situado junto al río Indigirka, en la república de Saja, al este de Siberia -Rusia- y tiene una población de unos 472 habitantes, estando el suelo del lugar permanentemente congelado, formando lo que se conoce como “permafrost.”

Es esta la temperatura más baja jamás registrada en una zona habitada, así como la menor del hemisferio Norte, aunque temperaturas aún menores han sido registradas en la Antártida. pero lo han sido en bases de investigación y no en lugares habitados, donde se ha llegado a los 91 °C bajo cero.

El nombre de la aldea significa “agua que no se congela”, debido a que – paradójicamente – existen unos manantiales de aguas termales a 50 grados sobre cero, que emanan en su cercanía.

Para llegar al poblado, se debe tomar la carretera M56 rusa, una solitaria ruta de dos mil kilómetros de largo, que casi todo el año permanece llena de hielo, llamada “La carretera de los huesos” porque a sus orillas permanecen restos de miles de presos, que murieron congelados construyendo la ruta, durante la dictadura soviética de Stalin.

El invierno dura nueve meses y las otras tres estaciones un mes cada una, siendo la temperatura más alta registrada en enero o febrero dieciséis grados bajo cero y lo normal, es que en los meses de invierno, con días de tres horas y las noches de veintiuna, el termómetro baje hasta los cuarenta bajo cero o más y permanezca así durante varios meses seguidos.

Los escasos coches que circulan, no pueden parar el motor en ningún momento porque no volverán a arrancar al congelarse el combustible, mientras el hecho de respirar es un ejercicio extremadamente doloroso, estando los niños y adolescentes exentos de acudir a clase cuando la temperatura llega a los cincuenta grados bajo cero.

El cultivo de cualquier planta comestible es imposible, y viven de la explotación de minas de diamantes, la cría de animales y la caza habiendo de recibirse todo del exterior y, hasta el tiránico dictador Stalin, pensó que éste era un lugar demasiado crudo incluso para pensar en abrir allí una prisión.

En muchas de las casas no hay agua corriente, porque se revientan las tuberías, sino bloques de hielo en la puerta de donde se proveen de agua, mientras la leche se reparte de esa misma manera, es decir en bloques.

En el pueblo apenas hay pocas cosas de interés, salvo la vieja pista de aterrizaje de la II Guerra Mundial, una fábrica de leche que se paraliza de octubre a marzo y una escuela, siendo el nivel de vida de la gente muy bajo, solo sobre el nivel de subsistencia, algo normal para la mayoría de los habitantes de la región.

Existe un único hotel, de diez habitaciones y con agua caliente, algo de lo que carecen todos los demás habitantes del pueblo, el cual fue abierto en 2007 para recibir a los escasos turistas que quieren visitar el lugar más frío del hemisferio norte.

Curiosamente en los tres “meses de primevera, verano y otoño” los habitantes del lugar, pueden bañarse en las fuentes termales de sus proximidades, donde el agua está a 50 grados.