Elogiar el esfuerzo

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Elogiar a los hijos es algo vital. Sentir que apreciamos lo que han hecho o dicho es la mejor forma de reforzar su autoestima y les ayuda a desarrollarse como personas. Sin embargo elogiar puede ser un arma de doble filo, por mucho que se utilice con la mejor de las intenciones. No solo es importante el hecho de elogiarles, sino el por qué les elogiamos.

Muchos psicólogos consideran que es muy importante elogiar a nuestros hijos por su esfuerzo, mucho más que por su inteligencia. El motivo de ello es que si elogiamos a nuestros hijos por el esfuerzo que han hecho realizando una actividad, aunque les haya resultado difícil, les estamos animando a mejorar y a asumir nuevos retos, porque ven que el mero hecho de intentar superarse es algo que nos gusta.

Los niños que son elogiados por su inteligencia pierden interés por ir más allá de los retos que sepa resolver de manera innata, ya que no tiene ninguna necesidad, por lo que sin querer al elogiarle le hacemos desarrollar una actitud mental conformista.

Muchos padres optan por buscar psicólogos infantiles que les ayuden a educar a su hijo de la mejor manera, siempre teniendo en cuenta las consecuencias que pueden tener las acciones sobre ellos, como en el caso de los elogios.

Sin embargo, no hay que olvidar que el esfuerzo no lo es todo, sino que detrás de ese esfuerzo tiene que haber una reacción positiva por parte del niño, una voluntad de superarse la próxima vez que se esfuerce, una búsqueda por mejorar cada vez. Y al final de todo, esa es la clave: “mejorar”. Elogiando el esfuerzo que haga nuestro hijo en su día a día le estaremos ayudando a mejorar como persona.

Además, otra manera de motivar al niño a autosuperarse es no cerrarle nunca la puerta ante nada. Si flojea en alguna materia en el colegio, animarle a no rendirse nunca, a seguir intentando mejorar porque algún día seguro que lo conseguirá.