La rehabilitación de Palomares llega casi 50 años después de la caída de las bombas nucleares

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Fue el 17 de enero de 1966 cuando un bombardero B-52 con cuatro bombas nucleares de 1,5 megatones y un avión cisterna de la base de Morón colisionaron en vuelo sobre el pueblo de Palomares. Desde ese momento Palomares mantiene radiactividad en sus tierras.

Tres de las bombas fueron localizadas poco después en tierra -una se encontraba intacta y las otras dos habían sufrido daños y liberado carga (plutonio, uranio y americio, fundamentalmente)-, mientras que la cuarta fue sacada del mar el 7 de abril. En su momento el incidente causó un escándalo político que el régimen franquista trató de atajar con el baño de Fraga (que entonces era ministro) en la playa del pueblo.

Cuando está a punto de cumplirse el 50 aniversario de aquel accidente, España y Estados Unidos han firmado un acuerdo político con la intención de cooperar en un programa para una rehabilitación complementaria del entorno del accidente radiactivo. Tal programa consiste en el empaquetado, traslado y almacenamiento de las tierras contaminadas en Estados Unidos.

Con ese objeto, según el texto de la declaración de intenciones, «tienen previsto negociar, tan pronto como sea posible, un acuerdo para determinar las actividades, funciones y responsabilidades precisas» de ambos países para ejecutar el proyecto de rehabilitación y depósito.

En el acuerdo firmado hoy, Estados Unidos recuerda que en los meses siguientes al accidente el Departamento de Defensa estadounidense, cooperando con las autoridades españolas, restauró muchas de las zonas afectadas.

Posteriormente, mediante el acuerdo Hall-Otero firmado el 25 de febrero de 1966, España y Estados Unidos convinieron en llevar a cabo una serie de estudios de la zona, y continuaron trabajando en años sucesivos en la vigilancia y análisis de los niveles de contaminación del lugar de accidente en Palomares.

En los últimos años, especialmente desde 2010, España y Estados Unidos han colaborado en este asunto en el marco de varios acuerdos firmados en este periodo.

Así, han trabajado en la preparación y evaluación de planes, estudios y análisis ambientales de las zonas contaminadas del entorno de Palomares, en vigilancia y toma de muestras, gestión de datos para facilitar y contribuir a los posteriores trabajos para planificar la restauración, conversaciones sobre las zonas de rehabilitación, sobre el tratamiento de residuos, su excavación, embalaje y manipulación y sobre su traslado a EEUU.

Tras la firma de la declaración de intenciones, ambos países tienen previsto negociar un acuerdo vinculante para establecer un esfuerzo cooperativo con objeto de realizar una rehabilitación complementaria del entorno de Palomares, y conviniendo el depósito de las tierras contaminadas en un emplazamiento adecuado en EEUU.

España y Estados Unidos tienen previsto basar ese acuerdo en una serie de parámetros sujetos al resultado de la negociación, como es abordar las funciones y responsabilidades respectivas de ambos países, así como las condiciones técnicas, financieras y jurídicas para la ejecución de las actividades de rehabilitación.

También asignar la responsabilidad financiera y de gestión para la ejecución del proyecto de restauración suplementario mediante mutuo acuerdo, disponer la cooperación y coordinación y considerar la creación de una comisión mixta, formada por representantes de España y EEUU, que se reunirá cuando sea necesario para coordinar esos trabajos.

La declaración firmada concluye que las actividades de cooperación previstas, incluidos los preparativos para negociar un acuerdo, deberán comenzar inmediatamente para llegar a él tan pronto como sea posible.