Entrevista a Rosa Galindo, primera concejala del Partido Humanista en España

Los humanistas, los progresistas, la gente trabajadora nos hemos encontrado y nos hemos reconocido. Ha habido un reconocimiento mutuo y ha habido miradas muy buenas, muy de estar juntos, de valorarnos y querernos. Ese proceso ha sido muy importante, y se ha dado en los barrios, en los grupos donde se discutía sobre contenidos programáticos, etc.

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  • Un mes después de haber llegado al Ayuntamiento de Málaga, entrevistamos a Rosa Galindo, primera concejala en España del Partido Humanista.
  • Ha sido elegida a través de la candidatura de confluencia ciudadana Málaga Ahora.
  • Esta candidatura ha sacado cuatro concejales en una ciudad que cuenta con casi 600.000 habitantes.

 

Has llegado a las instituciones, has llegado al Ayuntamiento de Málaga ¿Qué te has encontrado? ¿Cómo estás viviendo este momento?

Lo primero es que me he encontrado un escenario totalmente desconocido para mí. Me he encontrado que hay mucho que cambiar. Como nuevo partido y una nueva forma de hacer política, tenemos mucho que aportar, ya estamos aportando. Y nos sentimos con mucho respaldo, no es que cuatro personas han llegado ahí, sino que muchas personas han llegado al Ayuntamiento. Cuando cuatro personas normales, corrientes, no profesionales de la política ocupamos el 13 de junio cuatro escaños, nos miramos y nos dijimos, hemos llegado, hemos llegado la gente corriente, los movimientos sociales, los partidos pequeños por los que nunca nadie antes había apostado, hemos entrado y estamos aquí representando esa nueva forma de hacer política… y eso es lo mejor.

Respecto a la institución yo la cambiaría de arriba abajo, pero seguramente será un proceso que se haga de a poquito porque está todo muy armado. Luego, lo que nos toca hacer es llevar la voz de la ciudadanía, ser portavoces de la gente. De hecho, nosotros no decidimos, decide la asamblea de la que formamos parte. Y claro, estamos trabajando en la institución pero nuestra prioridad es construir el tejido social porque eso es lo que va a producir el cambio profundo.

 

¿Cómo Rosa Galindo llega a ser concejala en el Ayuntamiento de Málaga?

Se trata de un trabajo sostenido a lo largo, al menos, de los últimos 10/12 años, cuando los humanistas comenzamos a complementar con otros grupos de acción de apoyo a los inmigrantes. Participábamos en las asambleas que existían y en un primer momento hubo una gran diferenciación, no por nuestro lado, sino por su parte. Éramos para ellos, de origen desconocido, pero nosotros insistimos y el trabajo sostenido a lo largo de estos años ha hecho que nos hayamos creado un espacio dentro de esos ámbitos, desde los cuales se conformó el Movimiento por la Democracia, antes Democracia Real Ya, donde había miembros del Partido Humanista. Y esto fue el origen de lo que es hoy Málaga Ahora. El Movimiento por la Democracia, junto a otros movimientos por la democracia de Barcelona, Madrid, han sido el origen de las candidaturas municipalistas de convergencia ciudadana.

Ahí los humanistas ya nos habíamos ganado un respeto muy importante, avalado por nuestra participación activa en el 15M, donde renunciamos generosamente a nuestras banderas, como así lo exigía este movimiento, pero trabajamos en primera línea en los barrios. Ahí es donde viene el gran espaldarazo al PH El gran espaldarazo fue el 15M, donde la gente comprendió que éramos personas tremendamente generosas, frente a otros que trataban de sacar partido de aquello, muy dispuestas, con una gran capacidad de relación, de poner lo mejor. Aquello dio lugar al Movimiento por la Democracia, a las candidaturas municipalistas y que al presentarme como candidata unas primarias libres, de votación libre, fuera elegida y quedara en un cuarto puesto.

Fue también muy importante la acción de los humanistas durante la campaña electoral, nuestra acción fue fortísima. Cada candidato explicaba su adscripción política o de dónde venía y ahí siempre me presentaba como miembro del Partido Humanista.
Fue un proceso de confluencia en todo momento, de un equipo humano con una capacidad de trabajo increíble y una sensibilidad muy de los nuevos tiempos. Es gente, con la que hemos trabajado estos años, muy generosa también y vienen de distintos grupos políticos y movimientos sociales (marea verde, blanca, de afectados por las hipotecas, de Equo, Podemos…) y ahí tenemos que resaltar esa entrega, esa generosidad de todos, donde los humanistas también apoyamos esa correntada.

Los humanistas, los progresistas, la gente trabajadora nos hemos encontrado y nos hemos reconocido. Ha habido un reconocimiento mutuo y ha habido miradas muy buenas, muy de estar juntos, de valorarnos y querernos. Ese proceso ha sido muy importante, y se ha dado en los barrios, en los grupos donde se discutía sobre contenidos programáticos, etc.

 

¿Qué posibilidades reales tenéis de influir en la política municipal?
Algunas cosas se pueden ir haciendo, ir presionando para que haya una verdadera reestructuración de presupuestos, para que los presupuestos vayan dirigidos a las prioridades de la gente y presentar mociones en temas como la vivienda. Recordemos que el 2014, 2.000 familias fueron a la calle. Y luego ir recogiendo las propuestas de la gente, de la base social, ir presionando y abrir el ayuntamiento a la gente literalmente, a la base social y que sea ésta la que cambie la Institución y fortalecer los movimientos vecinales. Ésa es la base social y necesita fortalecerse.

En nuestro barrio, hay un consejo vecinal que está funcionando muy bien. Nos conocemos, nos queremos y hacemos cosas juntos. El consejo vecinal es un modo organizativo que Málaga Ahora ha creado. Se trata de que cada barrio tenga su asamblea, lo que hemos llamado Consejo Vecinal, que se reúne cada semana, y ahí la gente trae los problemas, se discuten y los acuerdos se llevan al Ayuntamiento a través de los concejales. Los concejales lo presentan, se presenta la denuncia y se producen las movilizaciones que apoyan esa denuncia y la difusión en prensa, ése es el esquema.

 

¿Podemos decir que los concejales elegidos por Málaga Ahora venían de un fuerte compromiso con las necesidades básicas de la gente, que venían luchando con la gente en la base?

Absolutamente. La primera es Isabel Torralbo, abogada de la PAH y que desde muy joven está comprometida en el Movimiento por la Democracia; la segunda también ha sido portavoz de la PAH hasta que ha entrado en el Ayuntamiento, ha participado parando desahucios, ayudando a familias, y Juanjo igual, viene de la Marea Verde y ha estado implicado en todo este proceso. Y en mi caso, vengo de participar contra desahucios, defendiendo los derechos de los inmigrantes y los derechos humanos en general, marchas por la no violencia, cooperación, etc.
¿Cuál es el principal aporte humanista?

Estábamos trabajando no solo en los barrios sino en los foros programáticos. Es un programa totalmente revolucionario, que apuesta por la gente, que pone a la gente en el centro, un programa de la nueva política, un programa que aboga por la democracia real. Nosotros nos metimos ahí porque coincidía con nuestra mejores aspiraciones y además sentimos que ahí podíamos hacer nuestro aporte.
Hay elementos fundamentales: primero las personas, el centro las personas.
Mandar obedeciendo, es una actitud de aprendizaje continuo.
Hay un momento en el que se produce una especie de danza, en el que nos vamos reconociendo. Ya durante el 15M nos reconocemos, hay un código que es Democracia Real Ya, que nosotros veníamos defendiendo desde los años 80. Nosotros hemos ido aportando a lo largo de estos años pero sientes que no es tuyo ni de nadie, sino que es un código ya de la humanidad.
Otro tema es el de los derechos humanos. El ser humano por el hecho de serlo tiene derecho a una protección, tiene derecho a una vivienda, etc.

 

¿Cómo es el tema de la no violencia en este ámbito?

Es un valor transversal, que está en todo y que no se toca. Es una línea roja que no se permite pasar. En la misma respuesta a una situación de violencia, ya está la no violencia, está en los genes de la candidatura y de las asambleas. Ya se dio en el 15M y la gente lo tiene incorporado.

 

¿Cuáles son las líneas rojas para formación?

Despojar de protección a las personas, que todo el mundo tenga una vivienda, derecho a salud, a educación, etc. Despojar de esto a cualquier persona por parte de las instituciones es una línea roja que no se puede pasar. Otra línea roja es la transparencia a cualquier nivel.

Y básico, que la decisión está en manos de la gente. Se han creado los Consejos Vecinales, que son asambleas, foros vecinales y es ahí donde se decide. Nadie puede decidir por la gente. El poder está ahí. Si alguien decide por la gente, se está saltando esa línea roja.

 

¿Cómo ves el futuro?

Se abre un futuro precioso. Tengo mucha esperanza y estoy muy ilusionada de que este proceso que comienza ahora pueda llenarse de gente, de vida y de alegría.

De hecho, en nuestro discurso de investidura, que tanto ha dado que hablar, había una parte de dureza pero también hubo una parte de poesía. En él se decía “ nosotros somos la alegría”, y desde ahí miramos el futuro, desde la alegría y la ilusión de que las cosas se pueden cambiar, que la gente que llevamos toda la vida luchando podemos cambiar las cosas. Nosotros y mucha gente, que está empujando, aunque no se le vea la cara.

 

¿A qué habría que estar atentos?

Sobre todo a la parte institucional. Rápido nos hemos dado cuenta de cómo funciona todo y es necesario que estemos atentos a cómo se reparten los dineros, los presupuestos, y cómo se reparte la estructura organizativa; atentos a no vendernos, a mantener nuestra esencia, a seguir denunciando todas y cada una de las cosas que no nos gustan.

 

¿Qué mecanismos tenéis para que ese peligro se quede sólo en peligro?

Está todavía sin aprobar pero ya hemos tenido una asamblea en la hemos visto de crear un mecanismo, relacionado con lo institucional, que aseguraría la transparencia en todo momento. Para ello contamos con la ayuda de toda la asamblea.
Esperamos que estos mecanismos funcionen como ha ocurrido hasta que hemos llegado al Ayuntamiento. De hecho, las conversaciones con otros partidos se han podido seguir por streaming, para que cualquier ciudadano pudiera ver qué se estaba conversando, porque no nos podemos salir de lo que ha dictado la asamblea. Eso es un buen apoyo, somos portavoces en verdad. Tenemos una carta de dimisión y, ante cualquier actitud distinta, la asamblea nos puede revocar.

 

¿Qué pasa con el salario?

Hemos decidido cobrar como máximo tres veces el salario mínimo interprofesional, el resto se dedicará a proyectos sociales y, por supuesto, no cobramos dietas.

En este momento concreto y hasta final de año, nos hemos reducido el salario a 1.600 euros para devolver los microcréditos de ciudadanos, con los que pudimos financiar los 15.000 euros que costó la campaña electoral.

 

¿Cuánta gente participa las asambleas que apoyan la candidatura?

Alrededor de 200 personas participan en la asamblea de modo permanente. Otros, pasan de vez en cuando.

 

¿Cómo darle profundidad a este proyecto? ¿Qué papel cumple el trabajo personal en vosotros?

Es fundamental, porque si no nos quemaríamos como cualquier militante. En toda acción, siempre estamos muy pendientes de los seis puntos más importantes de la actitud humanista. Y eso se nota mucho, por ejemplo, en nuestra acción en el consejo barrial. Es fundamental, esa mirada que nos permite reconocernos en el otro, profundizar en nosotros para profundizar en el otro. Es fundamental esto, si no terminaríamos haciendo cosas pero en cualquier dirección. Así es que ese trabajo personal no es que sea importante, repito, es que es vital.

 


Editora y redactora en castellano, Gabriel Amaya es responsable de la Redacción de Madrid y participa en Pressenza desde su creación. Ha trabajado en radio y prensa escrita y, desde hace años, ha decidido desarrollar su trabajo periodístico como profesional voluntaria al servicio de la paz y la no violencia. Está comprometida también con diferentes colectivos y plataformas a quienes apoya con su labor periodística.