¿ MISTERIO ADORABLE O LOCURA COLECTIVA ?

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¿MISTERIO  ADORABLE  O  LOCURA  COLECTIVA?

( En la festividad del Corpus Christi )

 

images (2).jpobispo chinoQue más de mil quinientos millones adoren, amen y reciban un poco de pan y de vino, como alimento espiritual, en la unión más íntima que se puede dar, como es convertir en sustancia propia lo que se come y se bebe, pero con una asimilación a la inversa,, como dice San Agustín, es decir, que el que come y bebe es “ convertido” en lo comido y bebido. Porque ese pan y ese vino ya no son pan ni vino, sino el mismísimo Jesucristo, Dios y hombre verdadero, según dijo y mandó: “ Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Esta es mi sangre derramada para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”.

Que más de mil quinientos millones crea esto, no es nada extraordinario, cuando otros millones, como en el Budismo y el Islam creen, también, otras cosas. Lo extraordinario  en la Historia y en las religiones es lo que, únicamente, se cree, vive y ama en la Religión Católica. De Mahoma y Buda, por ejemplo, jamás se dice, ni se cree, que viven aún y estén presentes entre nosotros, hoy. Sólo de Jesucristo, se crea o no, se dice, y se cree, que vive, que resucitó y está presente en la Eucaristía, en la Hostia consagrada y en todos los sagrarios del mundo. “Según su profecía: “ Yo estaré con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo”. ¡Lástima que se utilice la palabra “ hostia”, con un uso blasfemo, aunque no todos, por ignorancia, sin esa intención; pero ¡cuánto desconocimiento, olvido y desagradecimiento, aún entre cristianos, con el amor y el bien que es para el hombre la Hostia Consagrada! “¡ Oh, sagrado convite, en el que se recibe a Cristo, se transmite la memoria de su Pasión, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria futura!” Canta la Iglesia en su liturgia.

procesion del CorpusTan profunda es esta fe y tanto valor da, que muchos han sido mártires por defender la Eucaristía, como el niño San Patricio que llevaba oculta la Eucaristía para los cristianos destinados a las fieras en el Circo romano. En nuestro tiempo, en las cárceles nazis, celebraban la Eucaristía ( misa ), ocultos, con unas migajas de pan y sorbos de vino que pasaban la vigilancia. El obispo chino Ermenegildo Li-Yin , muerto en el 2,012, que durante 25 años estuvo preso, como otros obispos chinos, con unas pasas, exprimía el jugo( mosto), consagrando y comulgando en el altar improvisado de la palma de su mano. y con el rezo del rosario. Muchísimos casos como éste se pueden contar durante tantas persecuciones en España y en todo el mundo. El efecto de la Comunión, que es el alimento y fuerza espiritual, y más en esos terribles momentos, como el de la confesión el perdón de los pecados, no depende de la dignidad o no del que lo realiza, sino del mismo sacramento a través de él por las palabras y mandato de Jesucristo.

En Lourdes, como un ejemplo más, en la misa de enfermos, donde suelen darse las curaciones milagrosas, además de en las piscinas, el Premio Nobel de Medicina, Alexis Carrel, ateo, se convirtió ante la curación espontánea de la moribunda que él mismo llevaba, al recibir entre sus labios un trocito de la Sagrada Forma. Desde las catedrales del mundo hasta las chozas más humildes del Tercer Mundo, se repite y celebra la Eucaristía.

Son hechos reales, objetivos. Subjetivamente, cada uno puede creer o pensar lo que quiera. Para los judíos era un escándalo un Jesús crucificado y para los gentiles, los que no tenían esa fe, una locura. Lo mismo pasa hoy. Para los gentiles, los sin fe, es una locura la creencia en la presencia de Jesús, Dios y hombre, en ese pedazo de pan que recorre las calles del mundo, y en ese vino consagrado. La Misa, la Eucaristía, esencialmente, no es más que el momento de la Consagración, cuando dice el celebrante: “Esto es mi cuerpo. Esta es mi sangre”. Todo lo demás que antecede, rodea y concluye,  no son más que formas de concienciar y agradecer ( Eucaristía significa acción de gracias) lo que se cree y se recibe. De ahí que lo que hacía el obispo chino era suficiente. Los primeros cristianos, incluidos los Apóstoles, le llamaban “ la fracción del pan”. “ Hagamos lo que hacía el Señor Jesús. El cogió el pan, y elevando los ojos al cielo, dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: Comed todos de él; y lo mismo el vino…”.

En la procesión del Corpus, el mejor de los cantos que suelen decir, es: “ Cantemos al amor de los amores. Cantemos al Señor. Dios está aquí. Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor. Cielos y tierra, bendecid al Señor. Honor y gloria a Ti, Dios del Amor”.