Fue el copiloto del Airbus, Andreas Lubitz, quien tuvo “la voluntad de destruir el avión”

0

El copiloto del Airbus A230 de Germanwings que se estrelló el pasado martes contra los Alpes tuvo “la voluntad de destruir el avión”. Esa es la conclusión a la que han llegado los investigadores franceses, según informó este jueves a la prensa Brice Robin, el fiscal de Marsella encargado del caso. Explicó queel copiloto, Andreas Lubitz , inició el descenso del avión “de forma voluntaria” cuando se hallaba solo en la cabina del avión.
De 28 años, trabajaba para la aerolínea desde septiembre de 2013, además de haber trabajado para Germanwings. Lufthansa ha informado de que anteriormente estuvo destinado en la escuela de aviación civil de la compañía.
Era natural de Montabaur, un pequeño pueblo entre Dusseldorf y Frankfurt. Su formación la desarrolló en Bremen, al norte del país, según publica el diario alemán Bild.
“Nuestra interpretación es que el copiloto mediante una acción voluntaria se negó a abrir la puerta de la cabina al comandante del avión y accionó el botón que ordenaba al avión una pérdida de altitud. Ignoramos qué motivó esta decisión.

El relato de los hechos narrado por el fiscal establece que en los primeros 20 minutos el copiloto mantuvo una conversación “normal y cortés” con el comandante. Tras revisar el aterrizaje en Dusseldorf, el comandante pide al copiloto que tome el mando del avión, presumiblemente para ir al baño, y se escucha entonces el movimiento de una de las butacas y una puerta que se cierra.

En ese momento, cuando el copiloto ya está solo, acciona el sistema de descenso y ya no vuelve a hablar hasta el momento de la colisión. Según la web que se encarga de hacer el seguimiento de vuelos en tiempo real, el piloto automático fue cambiado de forma manual para que el avión pasase a volar a 100 pies de altura, la mínima que permite el sistema.

Cuando el comandante regresa e intenta acceder a la cabina, se encuentra con la puerta cerrada e intenta comunicarse con Lubitz. Aunque está previsto que la puerta pueda abrirse desde fuera mediante un código de emergencia, nunca podrá abrirse si se bloquea desde dentro. Y eso lo que hizo el copiloto Lubitz: bloquearla.
Al comprobar que no puede entra a la cabina y que el avión ha iniciado el descenso, el comandante intenta derribar la puerta blindada dando reiterados golpes desde fuera. Pero Lubitz le ignora: el fiscal explicó que dentro de la cabina “no se escucha absolutamente nada al margen de la respiración durante los diez últimos minutos [anteriores al impacto]”.

“Había silencio total”, subrayó el fiscal. “Antes de la colisión se escucha al copiloto respirar con normalidad, lo que indica que siguió vivo hasta el momento del impacto y que a priori no sufriría ningún problema de salud”.

Hay, además, otra circunstancia que apoya la tesis del accidente provocado y deliberado: el botón que acciona el descenso de altitud debe girarse, por lo que los investigadores descartan que hubiera podido accionarse accidentalmente debido a un desvanecimiento de Lubitz.
Las víctimas no se dieron cuenta de lo que iba a suceder hasta el último momento, porque en la grabación no se escuchan gritos hasta poco antes del impacto.
Robin acusó al copiloto de estrellar deliberadamente el avión, pero al mismo tiempo afirmó que en estos momentos “no hay nada que haga pensar en un atentado terrorista”.

En ese sentido, el ministro del Interior alemán, Thomas de Maiziere, confirmó desde Berlín que el copiloto del avión de Germawings no tenía antecedentes terroristas conocidos hasta la fecha.

Dentro de la tragedia, Robin destacó que al menos las víctimas no se dieron cuenta de lo que iba a suceder hasta el último momento, porque en la grabación no se escuchan gritos hasta poco antes del impacto.

Robin recordó que ese aparato es “bastante grande” y que los pasajeros “no están justo al lado de la cabina”, pero insistió en que los gritos solo se oyen en los últimos minutos de la grabación.

“La muerte fue instantánea, el avión literalmente explotó al chocar contra la montaña”, explicó el fiscal.