Arranca la campaña en Andalucía

Con la tradicional "pegada" de carteles, comienza la campaña para las elecciones de Andalucía del próximo 22 de marzo, que servirán de prueba para medir si las grandes fuerzas políticas , el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista (PSOE), pierden poder frente a las nuevas formaciones como los anti neoliberales de Podemos o Ciudadanos.

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Andalucía será el punto de partida de un año que puede cambiar radicalmente el rumbo político de España y reforzar el cambio iniciado en Europa con el triunfo en Grecia de Syriza, la joven fuerza de izquierda del primer ministro heleno, Alexis Tsipras, que en los últimos comicios de enero venció a las agrupaciones tradicionales de izquierda y derecha del país.

El 24 de mayo se celebrarán elecciones municipales y en la mayoría de las regiones autónomas, en septiembre habrá comicios de carácter plebiscitario en Cataluña y a fin de año tendrán lugar las generales, que decidirán quién será el próximo presidente del gobierno de España.

Recién ahí los ciudadanos españoles tendrán en sus manos la posibilidad de respaldar el actual poder hegemónico o enterrar más de tres décadas de bipartidismo e inaugurar una era alternativa a las políticas neoliberales de los últimos años de crisis, que mantienen al país con una tasa de desocupación de más del 23%.

No obstante, los comicios de Andalucía, funcionarán como laboratorio, pese a que sus resultados no puedan extrapolarse al plano nacional.

Para el PSOE, estas elecciones andaluzas serán cruciales porque se medirá por primera vez en las urnas con Podemos, el partido del líder Pablo Iglesias y que encabeza las encuesta a nivel nacional con vista a las generales, y lo hará precisamente en la región cuyo voto ha sido históricamente indispensable para que los socialistas lleguen a La Moncloa.

La sureña Andalucía, con 8,4 millones de habitantes, es actualmente uno de los pocos bastiones electorales en poder del PSOE en todo el país, mientras el PP del presidente Mariano Rajoy gobierna en casi todas las comunidades autónomas desde 2011.
La actual presidenta, Susana Díaz, adelantó los comicios en una estrategia que parece diseñada para mitigar el efecto de Podemos en las urnas y servirle de trampolín para convertirse en candidata para La Moncloa.

Díaz alcanzó su cargo en septiembre de 2013 sin pasar por las urnas, tras la dimisión de José Antonio Griñán, de quien era mano derecha y que en ese entonces ya estaba salpicado por un escándalo de corrupción por el que fue imputado recientemente.

Sin embargo, a fines de enero decidió de forma unilateral romper el gobierno de coalición con Izquierda Unida (IU) que había heredado, bajo el argumento de que sus socios se habían radicalizado para converger con Podemos.

Las explicaciones resultaron poco convincentes para IU, que acusó a Díaz de actuar con fines electoralistas.

Desde que Podemos irrumpió en las elecciones europeas de mayo de 2014 con 5 eurodiputados, la fuerza de Iglesias no dejó de crecer en los sondeos, desplazando al PSOE hasta el tercer lugar. A la pelea se sumó más recientemente Ciudadanos, el partido de centro derecha liderado por el catalán Albert Rivera, que decidió dar un salto y presentarse en toda España.

El ascenso de ambas fuerzas parece estar revolucionando el mapa político, en detrimento de las fuerzas tradicionales como PP y PSOE, pero también IU, que cae a quinto lugar.

Sin embargo, ni Podemos ni Ciudadanos tuvieron tiempo para desarrollar un estructura sólida en todo el territorio, de ahí que Díaz intente dar un golpe de efecto en Andalucía que, si le sale bien, podría tener alcance nacional.

De acuerdo con el último “barómetro” del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicado hoy, Díaz sería la candidata más votada en Andalucía, con el 34,7% de los votos, pero conseguiría 44 escaños y se quedaría a 11 de la mayoría absoluta, con lo que se vería obligada a pactar con otro partido para poder gobernar.

El PP, que lleva a Juan Manuel Moreno como candidato y que fue primera fuerza en los anteriores comicios, obtendría el 25,7% de los sufragios, y pasaría de 50 a 34 escaños. Por su parte, Podemos, con Teresa Rodríguez como candidata, sería tercera fuerza con el 19,2% de los votos y entre 21 y 22 diputados.

La gran perjudicada es IU, que caería al 6,6% de los votos y pasaría de 12 a 4 o 5 escaños. En tanto, Ciudadanos obtendría casi el mismo porcentaje, el 6,4% y 5 diputados.

Una victoria en Andalucía daría al PSOE el impulso para pelear con mayores posibilidades en las municipales y aspirar -aunque ahora parece lejano- a la disputa por la presidencia del gobierno español.

Algunos analistas aseguran que la aspiración de Díaz es competir con el líder del PSOE, Pedro Sánchez, para ser candidata.
El PP tendrá la posibilidad de medir su desgaste, aunque esta región se le resiste desde hace décadas, por lo que el termómetro puede no ser el más adecuado.

En el caso de Podemos, sus dirigentes se vieron obligados a apurar los tiempos para configurar programa y elegir candidata en Andalucía. Esto los llevó reconocer que no tenían grandes expectativas, aunque luego rectificaron y aseguraron que allí es donde comenzará a vislumbrarse el cambio que necesita España.

Iglesias asegura que en las generales solo habrá dos opciones: Podemos o el PP. Pero el PSOE confía en que Andalucía los volverá a situar en la pelea.