Un proyecto local por la no violencia nace en Porto

0

Recientemente se anunció en la ciudad de Porto, concretamente en Areosa, parroquia de Paranhos, una iniciativa presentada como el inicio de una red económica humanista de carácter local.

Pressenza quiso saber qué significa esta iniciativa y quién la está promoviendo, habiéndose reunido y hablado con un grupo heterogéneo de personas, mujeres y hombres, entre 30 y 70 años, algunos de los cuales fueron los promotores de esta acción, mientras que otros fueron adhiriendo.

La entrevista se realizó libremente, como si se tratara de una conversación informal, con la participación de todos los presentes.

P – En primer lugar, nos gustaría preguntar, ¿quién eres tú? ¿Qué es este grupo?

Manuel – Nos presentamos a nosotros mismos como los “Humanistas por la No Violencia” y desarrollamos nuestra actividad en Paranhos, en la ciudad de Porto.

P – ¿Cuál es el origen de este grupo?

Mavi – Nace de la iniciativa de unas pocas personas, miembros del Movimiento Humanista y residentes de Paranhos, quienes querían hacer las cosas en el lugar en el que viven: humanizar, crear vínculos entre las personas, mejorar su vida en común. Empezamos a contactar a personas y a preguntar qué funcionaba y qué faltaba en Paranhos. Para ello, hicimos averiguaciones en las calles y las universidades. En Areosa encontramos un problema que muchos señalaron: la falta de un jardín público, de espacios verdes. Así que empezamos una campaña para reclamar ese jardín. Pero sería bueno escuchar a alguien que se unió al proyecto posteriormente…

A. Pinto Marques – Encontré una petición sobre esta cuestión del jardín público en la cafetería que frecuentaba en Areosa. Firmé y me dispuse a colaborar pasándole la lista de mis contactos a Manuel. Como me encontré con tantas buenas personas y de buenas intenciones, continué participando…

P – ¿Cuáles son sus objetivos? ¿Cuál es su propósito?

Pedro – Más allá del jardín, pensé que el grupo podría profundizar sus actividades, así que propuse una feria de intercambio de bienes y servicios, cuya primera reunión tuvo lugar el 18 de octubre, más que cualquier otra cosa para definir el formato de una red económica futura humanista . La idea es crear una red para el intercambio de bienes y servicios sin el uso del dinero.

P – Y, además de eso, ¿qué han estado haciendo?

Susana – Personalmente, me enamoré de la idea de jardín imaginario (consiste en fingir durante una tarde que el jardín público ya existe en el lugar deseado). Después de esta actividad, hemos creado una acción titulada “pintar en el jardín” (los residentes fueron invitados a hacer pinturas sobre papel en el lugar del futuro jardín y a socializar entre sí) .Queremos invitar a la gente a traer telas, a crear una manta con retazos de diversos materiales para adornar los árboles, y en Navidad haremos
decoraciones navideñas para involucrar a la comunidad. El terreno pasa desapercibido y estas iniciativas pueden generar una interacción entre las personas, entre ellas y ese espacio.

P – ¿Cuál es la situación actual con respecto al petitorio del que hablaron hace unos minutos?

Manuel – Después de que entregamos la petición al Ayuntamiento de Porto en diciembre del año pasado, hemos tenido varios contactos y, más recientemente, el lugar fue visitado por concejales, y en la misma semana tuvimos una reunión con un funcionario técnico del municipio. Estamos convencidos de que existe la intención de hacer el jardín, pero no en la medida en que nosotros queremos, que incluye una zona infantil y lugares para sentarse. Es una reacción a nuestra acción.

P- ¿Qué relación tiene todo esto con el proyecto local de democracia real que se ha mencionado en sus folletos hace un tiempo?

Manuel – El proyecto local de democracia real fue el tema inicial. Queríamos involucrar a la gente en los proyectos comunes, construyendo su espacio común y esto es, en esencia, la democracia. Hay una tendencia en la gente de decirnos que vayamos a hablar con alguna personalidad local para resolver los problemas que existen, pero no queremos delegar en terceros la resolución de los mismos, sino que las personas se involucren en la búsqueda de soluciones.

Natacha – Otro de los proyectos que tenemos es tener un espacio propio, un centro de comunicación directa para hacer actividades para que la gente socialice. Actualmente la “Cool Office” (centro empresarial compartido) nos presta un espacio para las reuniones.

Alice: Hemos hecho reuniones en cafés, en el atelier de Susana, en las casas, y ahora en la “Cool Office”. Ya hicimos una proyección de una película en la sede del rancho folclórico local y organizamos dos seminarios sobre la coherencia, titulado “Caminos para la No Violencia”, la primera vez en un hipercentro (centro empresarial local, ubicado en una antigua fábrica ya desactivada) y otro en una tienda de ropa para niños (risas)…

Mavi – … además de todo eso, entregamos al Ayuntamiento de Porto una lista de deseos para el jardín por parte de los residentes, que se preparó durante las reuniones de los vecinos, organizadas por nosotros. Tenemos un blog con la dirección http://www.humanistasparanhos.org/ donde se publican fotos y textos de estas actividades.

P- ¿Desde cuándo están desarrollando este proyecto?

Manuel – Este proceso se inició en 2012, en Paranhos, y desde mayo de 2013 nos concentramos en Areosa.

P – ¿Quiénes participan en este proyecto?

Mavi – El núcleo inicial ya tenía comunión en las aspiraciones porque trabajaba junto en el Movimiento Humanista, y los otros que se unieron más tarde compartían esas aspiraciones. Tenemos la intención de producir un efecto de demostración de que es posible que las personas unidas son capaces de cambiar el entorno y crecer internamente.

Manuel – Las principales formas de difusión han sido pósters y contacto directo con la población. No podemos decir quién vendrá a la siguiente actividad. Los participantes en su mayoría son personas que viven por aquí o que tienen afinidad con la zona, hay participantes constantes y otros esporádicos. Sin embargo, hay un grupo de edad que ha estado ausente, y que va desde los 15 a los 30 años.

P – ¿Qué alcance quieren darle a ese efecto-demostración? ¿Hasta dónde quieren llegar?

Manuel – Conocí un proyecto similar en el barrio de Tetuán, en Madrid, y me ha influido positivamente por su permanencia. Ellos, tal vez, no sepan que han producido esa influencia. Uno puede imaginarse que dentro de unos años se esté reproduciendo esta experiencia en otro país.

Natacha – Lo que estamos construyendo aquí va más allá de lo tangible y hemos venido compartiendo entre nosotros la sensación de estar construyendo un oasis; tenemos una sensación de bienestar, porque estamos haciendo esto y nos sentimos juntos. Es muy diferente a lo que se encuentra en la vida cotidiana, lleno de tensión y maltrato…