Otra madrugada de protestas y choques en el estado de Missouri

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Hasta poco antes de la medianoche (2 de la madrugada argentina) las protestas en Ferguson habí­an tenido el tono familiar y tranquilo que habí­a sido imposible de mantener hasta tan tarde en dí­as anteriores, cuando la dinámica general era el comienzo de los enfrentamientos al caer la noche.

Sin embargo, el lanzamiento de varias botellas a los agentes desencadenó nuevos enfrentamientos entre policí­as y manifestantes, que terminaron con 47 nuevas detenciones, informó en rueda de prensa el capitán de la Patrulla de Carreteras de Missouri, Ron Johnson.

Por su parte, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, viajó hoy a Ferguson (Misuri) para reunirse con lí­deres comunitarios, agentes del FBI y personal del Departamento de Justicia desplazado para investigar la muerte del joven negro Michael Brown por disparos de un policí­a.

Previo a su viaje, Holder había pedido en un editorial del diario local St. Louis Post-Dispatch el fin de la violencia “para empezar el proceso de reconciliación”, y prometió una investigación “completa, justa e independiente”.

Buena parte de los centenares de personas que durante el dí­a se manifestaron pací­ficamente, en una marcha en la que pudieron verse muchos niños y familias, volvieron a casa antes de que se hiciera de noche, como habí­an recomendado las autoridades, por lo que de madrugada el grupo de la protesta fue notablemente menor que en jornadas anteriores.

A diferencia de la dura noche de protestas anterior, que concluyó con dos heridos de bala y 78 arrestos, esta madrugada no fue necesario el uso de gases lacrimógenos, no hubo lanzamiento de cócteles molotov ni tampoco disparos, detalló Johnson, informó la agencia de noticias EFE.

Para el capitán, la influencia de los lí­deres comunitarios fue decisiva a la hora de calmar los ánimos de los manifestantes y convencerlos de restringir su protesta al dí­a.

La decisión de desplegar la Guardia Nacional, la milicia estatal que suele movilizarse en catástrofes naturales y también para afrontar situaciones de desorden público, tampoco sirvió el lunes para calmar la situación en Ferguson, que vivió una de las jornadas de protestas más duras desde la muerte del joven Brown.

Mientras tanto, la avenida West Florissant de Ferguson, epicentro de las protestas, viví­a una nueva noche de tensión, el fiscal general de Estados Unidos, Eric Holder, pedí­a en un editorial el fin de la violencia y prometí­a una investigación “completa, justa e independiente” sobre la muerte del joven negro Michael Brown a manos de un policí­a hace 11 dí­as.

“Entendemos la necesidad de una investigación independiente y esperamos que la independencia y la minuciosidad de nuestra investigación traiga calma en las tensiones de Ferguson”, consideró Holder en el editorial del diario local St. Louis Post-Dispatch.

“Pero para empezar el proceso de reconciliación -agregó- necesitamos ver primero el fin de los actos de violencia en las calles de Ferguson”.

El secretario de Justicia, el primer afroamericano en ocupar este puesto, visitó Ferguson para conocer de primera mano la situación en este suburbio cercano a Saint Louis, sacudido desde hace más de una semana por protestas raciales que causaron numerosos heridos, arrestos y destrozos.

Holder llegó a Ferguson, tras una noche en la que los enfrentamientos con la policí­a, que vienen repitiéndose desde hace más de una semana, acabaron con 47 arrestos.

Está previsto que el fiscal general se reúna además con los investigadores de la policí­a federal (FBI) enviados a Ferguson y con los fiscales de la División de Derechos Civiles del Departamento de Justicia y de la Oficina del Fiscal General, encargados de garantizar que se sigue el proceso legal en las averiguaciones del caso.

En primer lugar, sin embargo, Holder tuvo un encuentro con estudiantes en la escuela universitaria Florissant Valley Community College en Ferguson, entre los cuales se encontraba Molyrik Welch, una joven de 27 años, cuyo hermano murió en un incidente con la policí­a de Ferguson en 2011, informó la agencia de noticias EFE.

Welch contó que Jason Moore, de 31 años, murió de un paro cardiaco después de que dos agentes supuestamente le dispararan con una pistola paralizadora. Holder “prometió que las cosas van a cambiar”, aseguró la estudiante.

Las autoridades federales tienen en marcha una investigación independiente sobre lo ocurrido el 9 de agosto, cuando el joven Brown murió tiroteado por un agente en circunstancias aún por esclarecer y con versiones contradictorias de la Policí­a y los testigos.

La autopsia reveló que Brown, quien iba desarmado, recibió al menos seis disparos: dos en la cabeza y cuatro en el brazo derecho.

Ayer, St. Louis, también en Missouri, a pocos kilómetros de distancia de Ferguson, vivió una circunstancia similar a la que desató estas protestas cuando un hombre afroamericano de 23 años murió por los disparos de un policí­a.

Según los testigos citados por la agencia de noticias DPA, el joven negro, cuya identidad todaví­a no fue divulgada por la policí­a, entró en un comercio de comestibles y robó algunas cosas. Cuando el comerciante le pidió que pagara, tiró lo que habí­a robado a la acera y a la calle.

El joven, que iba armado con un cuchillo, comenzó a caminar por la calle de un lado a otro y a hablar en voz alta, por lo que el dueño de la tienda y una concejala municipal llamaron a la policí­a, explicó en rueda de prensa el jefe de policí­a de St. Louis, Sam Dotson.

El hombre, que se estaba comportando erráticamente antes de la llegada de la policí­a, se puso más nervioso con la presencia de los agentes y les gritó: “¡Dispárenme ahora, mátenme ahora!”, según Dotson.

Los agentes, que era blancos, ordenaron que parara, pero el joven afroamericano no lo hizo y cuando intentó atacar con el cuchillo a uno de los agentes, éste le disparó matándolo.