Otorgan el Príncipe de Asturias de las Letras al irlandés John Banville

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El escritor, uno de los grandes estilistas de la lengua inglesa que escribió varias de sus obras camuflado en su alter ego Benjamin Black, fue galardonado hoy con ese premio, al que optaban veinticuatro candidaturas procedentes de 14 países.

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Banville, artífice de inquietantes universos narrativos que cristalizó en obras como “El mar” o “Antigua luz” fue distinguido por su “inteligente, honda y original creación”.

Considerado por algunos críticos como continuador del legado literario de Vladimir Nabokov y calificado por George Steiner como “el escritor de lengua inglesa más iteligente”, Banville es un autor metódico, artesano y pensador que utiliza la palabra para hurgar en el alma humana a través de relatos llenos de ritmo y poesía.

La candidatura del escritor, propuesta por el vicedirector de la Real Academia Española, José Antonio Pascual Rodríguez, y por el embajador de España en Irlanda, Javier Garrigues, se impuso en las últimas rondas de votaciones a las del japonés Haruki Murakami y el inglés Ian McEwan.

El jurado ha destacado su “inteligente, honda y original creación novelesca, y a su otro yo, Benjamin Black, autor de turbadoras y críticas novelas policíacas”.

La soledad, la memoria y la identidad son algunas de las cuestiones en las que recala Banville en una narrativa que según el fallo que le acaba de conceder el Príncipe Asturias “muestra un análisis intenso de los complejos seres humanos que nos atrapan en su descenso a la oscuridad de la vileza o en su fraternidad existencial”.

Nacido en Wexford en 1945, el narrador se inició como periodista y continuó con la escritura de cuentos hasta convertirse, vía Benjamin Black, en un ícono del género negro que en un gesto de irreverencia exquisita se ha animado a exhumar al célebre detective Philip Marlowe, creado por Raymond Chandler.

“Como dijo también Chandler, a mí me importa poco quién mata al mayordomo; lo que verdaderamente importa es el estilo. Incluso se puede escribir sobre nada, pero hacerlo bien, con arte”, sostuvo hace unos meses durante la presentación de su última novela, “La rubia de los ojos negros”, que en la Argentina publicó hace tres meses Alfaguara.

Con “Dr. Copernicus” (1976), una biografía novelada del astrónomo polaco, inició una serie de libros sobre la vida de científicos y sus ideas entre los que se incluyen “Kepler” (1981) y “The Newton Letter: An Interlude (1982)”, que relata la historia de un académico que escribe un libro sobre Isaac Newton, y “Mefisto” (1986), que explora el mundo de los números en una revisión de la leyenda del Doctor Fausto.

Banville es, antes que nada, un renovador del lenguaje y un narrador bicéfalo: cultor por un lado de la prosa poética y refinada y por el otro autor de una genealogía de novela negra que escudado en el seudónimo de Benjamin Black aborda una literatura más ligera pero igual de cautivante.

Antes de recibir el encargo de resucitar a Marlowe, Banville escribió hace diez años una serie de historias criminales ambientadas en el Dublín de los 50 que remitían a un mundo hostil de bebés robados y redes de corrupción en un país claustrofóbico, alcoholizado y sombrío.

Esta sucesión de novelas protagonizadas por Quirke ha cosechado éxitos como “El secreto de Christine” (2007), “El otro nombre de Laura” (2008), “En busca de April” (2011), “Muerte en verano” (2012) y “Venganza” (2013), estrenadas en formato de serie por la cadena BBC en febrero pasado.

“El Mar”, “Los infinitos” o las negras “El Lemur”, “El secreto de Christie” o “Venganza” son algunas de sus obras más destacadas en la producción de este narrador que trabaja meticulosamente con el fin de que el mundo se sienta “más vulnerable y se sonroje”.

La trilogía de Axel Vander, integrada por “Imposturas”, “Eclipse” y “Antigua luz”, es acaso su plan más ambiciosos: se trata de
tres novelas basadas en la enloquecida escapada final por Cinque Terre de un siniestro personaje.

Al flamante ganador del Príncipe Asturias suelen interrogarlo sobre la diferencia entre Banville y Black. La respuesta va siempre en la misma dirección y justifica de alguna manera su desdoblamiento: Black escribe en perfecto dominio de sus herramientas, en estado de absoluta lucidez; Banville escribe como en una ensoñación.

“Siempre estoy escribiendo una novela de Banville, pero me sobra energía literaria que derivo hacia Benjamin Black y, ahora, hacia Chandler. Me divierte y estoy en un momento en el que me puedo permitir asumir riesgos, hacer estupideces”, aseguró en una entrevista reciente.

Banville logró con “El mar” su premio más importante, el Man Booker Prize 2005 -se trata del galardón literario más codiciado del Reino Unido- y entre otros reconocimientos obtenidos a lo largo de su carrera se encuentran también el Allied Irish Banks Prize (1973), el Arts Council Macaulay Fellowship (Irlanda, 1973) y el Lannan Literary Award (EE.UU., 1997).

El escritor se une a la lista de ganadores del Príncipe Asturias de las Letras en la que están autores como Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Philip Roth, Margaret Atwood, Amoz Oz, Doris Lessing, Susan Sontag, Claudio Magris, Carlos Fuentes, Günter Grass, Álvaro Mutis, Claudio Rodríguez y Juan Rulfo.

La entrega del Premio se realizará en octubre próximo, en el Teatro Campoamor de Oviedo, capital de Asturias.