Grandes mentiras de la historia que hoy ven la luz

0

Mucha gente piensa que la Biblia contiene todos los evangelios que fueron transmitidos. Esto es una equivocación, pues junto a los cuatro evangelios (Mateo, Marcos, Lucas y Juan), había muchos evangelios más que gozaban de gran prestigio entre los primeros cristianos. Así, por ejemplo, el evangelio de los Nazareos, de los Ebionitas, el de Tomás, el de los Hebreos y un evangelio de los Egipcios. Además existían también un evangelio de Felipe, de Pedro, de María, de Nicodemo y de Bartolomé, algunos evangelios de la infancia, un evangelio de Santiago, así como las actas de Pedro, Juan, Tomás y Pablo y varios libros, cartas y otros escritos. No debe olvidarse el evangelio de la vida perfecta y el evangelio de la paz de los esenios. Todos estos escritos y textos fueron declarados falsos por la Iglesia de aquel tiempo y fueron rechazados por ella.

images

Por lo tanto no existe un solo evangelio que contenga la verdad absoluta. Todos ellos son copias de copias con cambios en parte considerables. En todas estas correcciones y falsificaciones no hay que excluir el hecho de que con ellas también fueron eliminados muchos pasajes de textos que atestiguaban la vida vegetariana-vegana y frugívora (terrana) y la abstinencia de alcohol, tanto de Jesús como de los primeros cristianos. Especialmente hay que entender que esos pasajes no se adecuaban a la forma de vivir de los romanos de la clase alta de aquel tiempo, que consideraban incluso la esclavitud humana como algo perfectamente legítimo.

Y a partir del concilio de Constantinopla (553) la Iglesia rechazó también el requisito para la enseñanza de la reencarnación, es decir la enseñanza que habla de la preexistencia del alma antes de su nacimiento en un cuerpo humano. “Hasta entrado el siglo IX continuaron corrigiéndose textos y evangelios o mejor dicho, fueron adaptados a los acuerdos de los concilios correspondientes”.

Mientras tanto quien no creía que la Biblia estaba inspirada por el Espíritu Santo era condenado por la Iglesia de Roma. De la cuarta sesión del concilio general de la Iglesia de Trento de 1546, obtenemos el siguiente extracto que confirma lo anteriormente dicho:

“Pues ellos (todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento) proceden de la boca de Cristo, o fueron inspirados por el Espíritu Santo y han sido conservados en sucesión ininterrumpida por la Iglesia católica. Quien por tanto no reconozca estos libros… como sagrados y canónicos, y quien consciente y deliberadamente desprecie el legado de que hemos hablado, que sea condenado” (literalmente: anatema sit = “que la maldición caiga sobre él”, o bien “que sea maldito”), lo que significa que estaba a merced de la condenación eterna católica. Sin embargo, una maldición semejante traía consigo ya en la vida terrenal consecuencias graves para el afectado, pues éste era despreciado, excluido de la sociedad y quedaba así expuesto por estar “fuera de la ley”. No tenía ninguna protección del Estado ni ningún tipo de derechos de ciudadanía, de esta forma quien le matara no era condenado. Según fueran las circunstancias, un anatema era equiparable a una pena de muerte indirecta.

A pesar de que en el concilio de Trento se acordó la maldición de todo aquel que no creyera que la Biblia venía “de boca de Cristo”, al mismo tiempo se acordó que sólo la Iglesia determinaba que era lo que venía de la boca de Cristo: sólo la edición de la Biblia “que durante un uso de siglos en la Iglesia había demostrado ser válida, debía considerarse como medida en las lecturas públicas, en discusiones de letrados, sermones y explicaciones. Nadie podía tomarse la libertad de rechazarla por algún motivo”.

Del afamado historiador de religión, el danés Detlef Nielsen, leemos: “Primero se corregían los manuscritos de los evangelios a través de omisiones y añadidos para armonizarlos entre sí. Cuando de esta forma se llegaba obtener un texto servible, se ponía todo el arte explicativo y expositivo de la Iglesia al servicio de su armonización, para obtener de ello un evangelio”.

Vida Universal
www.vida-universal.org