Mal de muchos, consuelo de pobres

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Limasa“Los trabajadores de Limasa gozan de grandes privilegios”, “¿de qué se quejan si cobran más que otros trabajadores públicos?” o “son los únicos a los que no se les ha tocado el sueldo”, son algunos de los mensajes que más se han repetido desde que los empleados de la empresa malagueña anunciaran su intención de iniciar una huelga indefinida si no se retira, entre otras medidas, el ERTE que los dejará más de dos meses en paro cada año.

No sólo hemos oído este tipo de mensajes prefabricados en boca del alcalde, quien defiende las medidas propuestas por la empresa mientras no duda en mantener parte del servicio privatizado para que sus socios se lucren, sino también, y lo que es aún más triste y vergonzoso, en boca de trabajadores y trabajadoras en precario convencidos de que “lo normal” ahora es estar como ellos.

Parece que en los tiempos que corren, mantener la retribución (que no el poder adquisitivo), trabajar durante todo el año y no eliminar puestos de trabajo son sin duda grande privilegios. Sí, ahora se llama privilegios a lo que antes eran derechos laborales. “¡Si nos recortan a uno, que nos recorten a todos!” podría ser un buen lema que resuma este absurdo que abruma durante estos días la conciencia colectiva de la sociedad malagueña.

No es que muchos y muchas estén trabajando en condiciones indignas y hasta hace unos años impensables para un país como España, ni que la crisis haya servido como excusa para que muchos trabajadores estén explotados, ni tan siquiera que las sucesivas reformas laborales hayan servido para crear un mercado laboral cada vez más precario. Es que quien mantiene unas condiciones medianamente aceptables es eso, un privilegiado.

Y por si aún no teníamos suficiente, llega el periódico más vendido en Málaga, Diario Sur, y orquesta una campaña contra los trabajadores y trabajadoras de Limasa, atribuyéndose la capacidad de representar a la sociedad malagueña en su conjunto (ver artículo pinchando aquí). Sí, también es algo a lo que mucha gente ya está acostumbrada, pero no por ello debemos dejar de señalar lo grotesco que resulta que un medio de comunicación quiera poner a sus lectores en contra de unos trabajadores que no luchan por otra cosa que por sus derechos.

Ya hemos lanzado la idea de que quienes mantienen sus condiciones laborales son unos privilegiados, y ahora toca atemorizar a los ciudadanos con los terribles efectos de la huelga. Resulta que, por primara vez a lo largo de todo su mandato, nuestro excelentísimo alcalde se preocupa por la suciedad de las calles, cosa que resulta extraña teniendo en cuenta que apoya la reducción temporal de la plantilla, y que, en consecuencia, las calles estarán más sucias (que ya es decir).

Sin embargo, aún no he oído a ningún miembro del equipo de gobierno cuestionar el salario del gerente municipal del ente, Rafael Arjona, quien recibe 110.000 euros fijos anuales más otros 15.000€ por objetivos. ¡Pero oigan, recuerden que los privilegiados son los trabajadores que pretenden mantener sus salarios y condiciones!

Tampoco he oído nada aún acerca de los privilegios que mantienen los socios privados, quienes poseen el 51% de la empresa. Algunos de ellos, por cierto, están involucrados en sonoros escándalos de corrupción como el caso Bárcenas o el saqueo en el Puerto de Málaga. Nos quejamos de pagar con nuestros impuestos los sueldos de los trabajadores, pero ¿alguien se ha quejado de pagar con sus impuestos los beneficios de una empresa corrupta? ¿Alguien se ha planteado el dinero que se ahorraría si se municipaliza el servicio, o mejor dicho, si no se hubiera privatizado parcialmente?

Pero claro, es mucho más fácil manipular el debate y pensar que los privilegiados son los de abajo, sin llegar a cuestionarse lo que hay detrás de las medidas que plantea una empresa que está obteniendo beneficios a costa del erario público. Es mucho más fácil convertir el conflicto en una lucha entre trabajadores mientras los de arriba mantienen la mano abierta. Así, mientras se pelean entre ellos por un trozo de pan, yo puedo repartirme la tarta. Mal de muchos…

1 COMENTARIO

  1. “No sólo hemos oído este tipo de mensajes prefabricados en boca del alcalde.” ¿Tu eres realmente de Málaga o de Hong Kong? ¿Sabes que todo el mundo ya sabía que los de Limasa cobraban un pastizal y lo único que hacéis es defenderlos por recoger mierda de las calles cuando hay peores trabajos publicos y encima mal pagados? ¿De que se quejan los trabajadores de limasa? Mi padre es profesor y le han rebajado aún más el sueldo y se queja obviamente como el que más después de 5 años de carrera de química y unas oposiciones en física y quimica. Pero no se pone a patalear como los de limasa. Los trabajadores de limasa no se van a morir si no cobran un pastizal porque pueden seguir viviendo. Desgraciadamente otras personas no tienen ni si quiera un sueldo mínimo. Punto y final.

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