Colonialismo y suicidio. Reparación económica, psicológica, social y espiritual

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Autor : 

Tupaq_amaru1

Dibujo de Guaman Poma de Ayala, Ejecución de Tupac Amaru. Wikipedia

Este artículo está disponible en: Inglés

El colonialismo ha sido ejercido por muchos pueblos de la antigüedad como los hititas, los incas, los griegos y los romanos antes de que Europea tomara conciencia de la existencia de las Américas (también conocido como “El descubrimiento de América”), pero la movida imperialista masiva de los países europeos no tuvo parangón en la historia. Se inició en el siglo 15 y terminó (al menos formalmente) en la descolonización de los siglos 19 y 20, sólo para ser reemplazada por formas más sutiles de neo colonialismo económico.

Cuanto más lejos las potencias coloniales fueron en busca de tierras ricas para robar recursos y esclavizar pueblos, mayor fue la diferencia en las características raciales que encontraron, lo que llevó también a formas más profundas de racismo y deshumanización (por ejemplo, la discusión entre los conquistadores españoles y la Iglesia de si los nativos de las Américas poseían o no alma).

La presencia de altas tasas de suicidio en las poblaciones indígenas que han sido desplazadas y maltratadas por la colonización ha sido puesta en evidencia una y otra vez , he aquí algunos ejemplos:

Suicidio Juvenil entre los nativos americanos vinculado al Colonialismo
Suicidio de indígenas y Colonización: El legado de la violencia y la necesidad de la autodeterminación 

Identificar discursos coloniales en la narrativa de los jóvenes inupiat como forma de entender la falta de futuro en la juventud inupiat suicida

“Los guaraníes se están suicidando porque no tenemos tierra. Nosotros no tenemos más espacio. En los viejos tiempos, éramos libres, ahora ya no somos libres. Así que nuestros jóvenes miran a su alrededor y piensan que no queda nada y se preguntan cómo pueden vivir. Se sientan y piensan, olvidan, se pierden y luego se suicidan. ” Survival International

Reparación, unos 500 años en la sala de espera

1 . Psicológica

La pérdida de la tierra no es el único factor en la pérdida del sentido de identidad y la autoestima que pueden llevar a tal grado de desesperación. La cultura es un conjunto de mitos, creencias y prácticas desarrollados durante milenios que los individuos y las comunidades usan para lidiar con los conflictos internos y externos. La pérdida de las raíces culturales deja a las personas carentes de tales referencias. “Terapias” exitosas para el tratamiento de problemas de drogas y alcohol, así como la prevención del suicidio en los pueblos originarios se han basado simplemente en la recuperación de su identidad cultural.

2 . Social: Individualismo vs. Colectivismo

El Colonialismo es portador de un modelo social basado en la riqueza individual y el prestigio. Este modelo se impuso a las comunidades colonizadas, algunas de ellas antiguos ejemplos de colectivismo que así se perdieron para la conciencia mundial hasta que el sufrimiento impuesto por el capitalismo individualista motivó la búsqueda de modelos alternativos de organización social. Los Diggers del Reino Unido y Marx descubrieron “nuevas” formas, basadas en la solidaridad, pero encontraron mucha resistencia .

Hoy la antropología social también está desenterrando ejemplos de sociedades no individualistas, sepultadas y reprimidas por el celo colonial, tales como el concepto de TIKANA  como sociedad de orientación grupal en Papúa Nueva Guinea.

Algunos están dando nueva vida a viejos conflictos. Ubuntu, un término bantú (literalmente, “humanidad”) Aproximadamente se traduce como “bondad humana”, en el sur de África, describe un tipo de filosofía, ética o ideología humanistas. Todo lo cual fue tomado por Nelson Mandela y Desmond Tutu para desarrollar el proceso de verdad y reconciliación en Sudáfrica que le permitió emerger (más o menos) del apartheid completamente deshumanizante sin el tan temido baño de sangre.

Evo Morales, Presidente de Bolivia, que desarrolla un dramático programa de renovación socio-económica en su país, basa también algunas de sus políticas en tradiciones éticas de su grupo étnico Aymara, que resume en esta frase: “…para el calendario maya el 21 de diciembre es el final del no-tiempo y el principio del tiempo. Es el final de la Macha y el comienzo del Pacha, el fin del egoísmo y el principio de la hermandad, es el final del individualismo y el principio del colectivismo”.

Europa mira con horror lo que parece un renacer imparable del neo-fascismo, en especial en los países más afectados por el plan de austeridad. Esto no va a parar hasta que las sociedades se den cuenta de que crear una cultura de la solidaridad y no de egoísmo es la única cura, y debe empezar por la educación.

3 . Espiritual

No hay mucha necesidad de señalar el colonialismo religioso que arrasó las religiones originales, sobre todo las prácticas chamánicas de los territorios conquistados, en particular de las Américas y África. La actual búsqueda de una nueva espiritualidad más apropiada para los nuevos tiempos que se avecinan ha ido encontrando la manera con que viejas prácticas se sincretizaron con las religiones coloniales impuestas. Un nuevo renacimiento espiritual tiene lugar hoy libre de dogmas sofocantes y de estructuras de poder, en múltiples formas y prácticas. Profundamente conectadas al espíritu humano ancestral y su hábitat son las poblaciones indígenas las que vinculan el medio ambiente y su destrucción con una búsqueda espiritual, inspirando por el camino a las religiones más establecidas a buscar la chispa inicial que les diera origen. El Mensaje de Silo, producto de la América Latina ex-colonial se suma a esta nueva espiritualidad basada en la experiencia más que la creencia, la libertad de interpretación más que el dogma y el humanismo en lugar del individualismo.

4 . Económica

Aunque la autoría del siguiente escrito está en disputa sigue siendo un ensayo tremendamente importante sobre la colonización y la deuda. Una evaluación similar fue también presentada en el Foro Humanista Europeo, Milán, 2008, “La Fuerza de la No Violencia” por Giorgio Schultze de Italia – entonces el Portavoz del Nuevo Humanismo en Europa, y ahora por el Foro Social Mundial. Ver.

La deuda de Europa a los Pueblos Indígenas de “América”. Tawanation

La que sigue es una carta que ha estado circulando por Internet. Está firmada con el nombre de “Guaicaipuro”, quien era un guerrero indígena que luchó contra los colonizadores españoles en lo que hoy es Venezuela.
Se dice que Hugo Chávez recomendó esta carta al rey de España.

LA VERDADERA DEUDA EXTERNA

Guaicaipuro Cuauhtémoc

Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtémoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace sólo quinientos años. Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante. Nunca tendremos otra cosa.

El hermano aduanero europeo me pide papel escrito, con visa, para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses, aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses.

Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre los años 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América.

¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento.

¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano!

¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de las Casas, que califican al encuentro como de destrucción de las Indias, a ultrosos como Arturo Uslar Pietri, que afirma que el arranque del capitalismo y la actual civilización europea se deben a la inundación de metales preciosos!

¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa.

Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios.

Yo, Guaicaipuro Cuatémoc, prefiero pensar en la menos ofensiva de estas hipótesis. Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan Marshalltezuma, para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional?

Deploramos decir que no.

En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mútuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal.

En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo.

Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman, según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses, que tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar.

Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que en ocasiones los hermanos europeos les cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado sólo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia.

Sobre esta base, y aplicando la fórmula europea del interés compuesto, informamos a los descubridores que nos deben, como primer pago de su deuda, una masa de 484.147 billones de kilos de oro y 42 trillones de kilos de plata. Es decir, masas que hoy equivalen a 212.345 millones de veces la producción mundial de oro por año, y 3.164 billones de veces la de plata. El total también corresponde al 70% de toda la corteza terrestre, o al 0,7% de todo el planeta. Muy pesadas son esas moles de oro y plata. ¿Cuánto pesarían, calculadas en sangre?

Aducir que Europa, en medio milenio, no ha podido generar riquezas suficientes para cancelar ese módico interés, sería tanto como admitir su absoluto fracaso financiero y/o la demencial irracionalidad de los supuestos del capitalismo. Tales cuestiones metafísicas, desde luego, no nos inquietan a los indoamericanos. Pero sí exigimos la firma de una Carta de Intención que discipline a los pueblos deudores del Viejo Continente; y que los obligue a cumplir su compromiso mediante una pronta privatización o reconversión de Europa, que les permita entregárnosla entera, como primer pago de la deuda histórica…