Hoy me desahucian de mi casa

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Hoy 26 de Septiembre del año 2013 se procede a desahuciarme de mi vivienda, y en tan significativo día para mi, quiero celebrar y compartir lo aprendido en todo este proceso, donde un sistema inhumano se sintetiza en este hecho.

Si logro describir bien lo aprendido, quizás resulte un pequeño aporte a la esperanza y al acercamiento a ese nuevo Ser Humano que viene hacia nosotros sin lugar a dudas y eso sí, sería motivo de celebración. Porque igual que se puede retratar a lo injusto, monstruoso, desproporcionado del hecho en particular, también hay que señalar los descubrimientos en uno mismo, en gente cercana, y en desconocidos que me han deslumbrado, cuanto bueno y grande hay en las personas y que oculto lo tenemos…

El motivo de este desahucio no se debe al pago de la hipoteca al banco que es lo frecuente en esta época gris que vivimos, sino el resultado de haber perdido un juicio (irracional e inaudito que ya hablaré detalladamente en futuros artículos) cuya sentencia es despojarme de todos mis bienes, entre ellos mi casa, para satisfacer el apetito de mis demandantes a los cuales no tengo el placer de conocer.

Para los que no se hayan detenido a pensar detenidamente, la vivienda que uno habita no es simplemente un valor económico, unos metros cuadrados de ladrillos o un punto de referencia geográfico donde uno está localizado, es por sobre todo una parte de la experiencia de uno mismo, en cada rincón, en cada detalle, hay señales de como uno es.

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Los recuerdos y las experiencias se suceden cuando pienso en mi casa…  aquella ventana donde asomaba cada mañana para ver el día, aquella esquina del pasillo donde un día caí y doblé mi tobillo, cuando por fin, coloqué la cortina en el salón con ilusión para todos, aquel color de pintura que relajaba mi mirada, aquella tarde de sol en la terraza charlando con amigos…y donde abrazaba a mis hijos… en fin basta detener la mirada por los distintos rincones para advertir cuanto de uno hay ahí, y por cierto, estar tranquilos porque nada de ello se llevarán los ladrones, afortunadamente eso está en un lugar muy bien protegido, la interioridad de cada cual.

No piensen que no he pasado momentos de ira irracional, o que no he sentido odio, ganas de venganza, frustración… etc. Todo esto se siente y es inevitable pero no es la gracia de esta historia. Lo interesante es como saltar por encima de todo eso para tranquilizar verdaderamente la propia conciencia y reconciliar lo que uno pueda, para aprender y saber lo que uno puede hacer con la propia vida.

Creo que si uno logra liberarse de semejantes estados mentales, sin duda, la propia vida y otros, lo agradecerán.

Volviendo al caso y a simple vuela pluma, aquí hay que hablar de lo descubierto en el sistema judicial, como me decía un amigo hace tiempo, la justicia no existe, lo único que hemos logrado es no matarnos o matarnos menos, por lo demás todo es muy relativo. Hay por tanto que cuestionar todo esto, que es eso que no podamos elegir a los jueces y que estos al estar desconectados de toda responsabilidad moral con sus conciudadanos, se conviertan en una casta separada de la sociedad donde todo resulta incuestionable. Aquí hay que hablar de los “abogados”… extraña especie por donde las haya que requiere mucho tratamiento, porque los pobrecitos míos tienen en su mano el puente interpretativo desde la casta judicial hasta al ciudadano, creo sinceramente que no debería haber abogados asalariados, se imaginan… a que no… pues sí, debería ser una función totalmente vocacional y social.

Hay que hablar de economía, desde la perspectiva de la marginación social que queda todo aquel que sorprendido por una ruina no querida, no puede aportar a la sociedad la experiencia acumulada… que desperdicio social y cuanta estupidez, millones de personas en paro por muchas circunstancias no queridas que no pueden aportar, y unos gestores ignorantes y malintencionados incapaces de canalizar esas fuertes energías, como no va a aumentar el suicidio, la delincuencia, la drogadicción y la marginación social. Esto requiere todo un tratamiento y una propuesta…

Hay que hablar de los amigos, la familia, redefinir estos conceptos y valorar esas conductas verdaderamente ejemplares que hacen tambalear toda la estructura social… Esto también merece una propuesta…

Y yo con este pequeño post me propuse agradecer el infortunio públicamente, porque se convierte en una gran motivación para rebelarme y señalar conductas y personas que provocan  estos desmanes, que ya no son personales, son de todos. Nos merecemos otra realidad, nos merecemos elevar la mirada y esperar de nosotros mismos y de otros el mejor de los futuros. Continuara…