25 millones de europeos más se verán sumidos en la pobreza en 2025 si las medidas de austeridad continúan

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Por intermon Oxfam . —

De no corregirse, las políticas de austeridad podrían incrementar entre 15 y 25 millones el número de europeos viviendo en la pobreza en 2025. Esto elevaría el número de personas en riesgo de pobreza en Europa hasta los 146 millones, más de un cuarto de la población, advierte la agencia internacional Oxfam (Intermón Oxfam en España) en su informe “La trampa de la austeridad” hecho público hoy en casi todas las capitales europeas.

Según el estudio, de mantenerse la tendencia actual, en 2025 España podría tener 20 millones de pobres, 7 millones más que actualmente, lo que representaría el 42% de la población.

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El informe, que se lanza en la víspera de la reunión de los ministros de Economía de la UE en Vilna, desvela que las medidas de austeridad puestas en marcha para equilibrar las cuentas después de los 4,5 billones de euros invertidos en el rescate de la banca, están causando más pobreza y desigualdad y que se puede tardar más dos décadas volver a los índices de pobreza de 2008.

Sin embargo, las medidas de austeridad no están consiguiendo reducir los niveles de deuda, como era su objetivo, ni crear un crecimiento económico inclusivo.

“La austeridad hoy, como las medidas de ajuste en el pasado en América Latina o Asia, no sólo no son la solución a la crisis, sino la medicina equivocada que puede terminar matando al paciente. Lo hemos visto en el pasado y lo estamos viendo a diario ahora en Europa. Hay alternativas a la austeridad, que permitirían en el futuro un crecimiento más justo e inclusivo que favorezca a las personas y es urgente ponerlas en marcha cuanto antes”, afirma Teresa Cavero, responsable de investigaciones de Intermón Oxfam y coautora del informe.

Las medidas de ajuste estructural aplicadas en las crisis de América Latina, Asia y África en los años 80 y 90 (similares a las que hoy se llevan a cabo en Europa) tuvieron un profundo impacto en los niveles de pobreza y desigualdad. En algunos países, estas medidas retrasaron el desarrollo dos décadas y provocaron un enorme aumento de la desigualdad. A pesar de que Europa parte de una situación distinta a la de aquellos países, las medidas puestas en marcha para reducir el déficit están teniendo los mismos efectos perversos: deterioro de los servicios públicos, merma de la protección social, debilitamiento de la capacidad de negociación colectiva a consecuencia de la desregulación del mercado laboral.

“La gestión europea de la crisis económica amenaza con revertir décadas de progreso en materia de derechos sociales. Los agresivos recortes en la seguridad social, la sanidad y la educación, los derechos mermados de los trabajadores y un sistema fiscal injusto están atrapando a millones de ciudadanos europeos en el círculo vicioso de la pobreza, que podría perdurar durante generaciones. No tiene sentido moral ni económico”, comenta Cavero.

“Las únicas personas que se están beneficiando de las medidas de austeridad es el 10% de los Europeos más ricos. Tan sólo ellos han visto aumentar su riqueza. España, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal y el Reino Unido –los países que están aplicando las medidas de austeridad de forma más rigurosa– pronto estarán entre los países con mayor desigualdad del mundo si sus líderes no cambian de rumbo. Por ejemplo, la brecha entre las personas ricas y las personas pobres en el Reino Unido y España podría equipararse a la de Sudán del Sur o Paraguay”, añade Cavero.

Hay otras opciones

El informe llama a los responsables europeos y a los ministros de finanzas de la EU a aparcar la austeridad y a liderar otros modelos de crecimiento social y económico que invierta en las personas, refuerce la democracia y busque un sistema fiscal justo. Los gobiernos podrían recaudar millones para servicios públicos como la sanidad y la educación subiendo los impuestos a las personas más ricas, tomando medidas para combatir la evasión fiscal y aplicando una tasa a las transacciones financieras internacionales, medidas éstas que servirían, además, para regular al sector financiero y evitar futuras crisis.

“Es posible impulsar un nuevo modelo de prosperidad. Invirtiendo en escuelas, hospitales, vivienda, investigación y tecnología, millones de ciudadanos y ciudadanas europeos podrían volver a trabajar e impulsar una economía sostenible”, concluye Cavero.