El aniversario del golpe en Chile revive la división de la dirigencia

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El 40mo. aniversario del golpe de Augusto Pinochet contra el gobierno de Salvador Allende, que se cumplirá este miércoles, dio paso a una serie de declaraciones que obligó a posicionarse a casi toda la primera plana de la dirigencia chilena y que mostró el grado de división que aún persiste en el país.

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Las siguientes son algunas de las voces que se escucharon:

Presidente Sebastián Piñera: “Es bueno rememorar eventos muy dolorosos, no para revivir las mismas querellas, odiosidades y divisiones que tanto sufrimiento causaron, sino para aprender de esos errores y, en consecuencia, iluminar los caminos del futuro. Cuando miles de compatriotas sufren violaciones de sus derechos humanos no existen soluciones que puedan reparar todo el dolor y daño causado. No podemos resucitar a los muertos ni ubicar a los desaparecidos, pero sí debemos hacer lo que esté a nuestro alcance para aliviar ese sufrimiento y avanzar en materia de verdad, justicia y reconciliación”.

Expresidenta Michelle Bachelet, candidata presidencial por Nueva Mayoría: “No existe reconciliación que se construya sobre la ausencia: de verdad, de justicia o de duelo. No es justo hablar del golpe de Estado como un destino fatal e inevitable. Para dar continuidad y respaldo a la democracia se requería más democracia, no un golpe. Las responsabilidades de la implantación de la dictadura, los crímenes cometidos por agentes del Estado, la violación de los derechos humanos, no son justificables, no son inevitables y son responsabilidad de quienes los cometieron y de quienes los justificaron”.

Senador nacional Hernán Larraín, de la Unión Demócrata Independiente (UDI): “Si ayuda pedir perdón, también libera saber perdonar. Por eso, ¿por qué no dar un paso personal en lugar de esperar que otros hagan lo que uno quiere oír? Algo simple y transparente como decir: yo pido perdón por lo que haya hecho o por omitir lo que debía hacer. Yo pido perdón por no haber colaborado de modo suficiente a la reconciliación en mi trabajo”.

Senador Camilo Escalona, extitular del Partido Socialista: “En lo personal, pido perdón por la conducta que yo pude tener de ser parte de la polarización y de una confrontación que nos llevaba a enfrentarnos a miles de estudiantes en las calles a peñascazos (piedrazos) y de manera enteramente descontrolada”.

Presidente del Senado, Jorge Pizarro: “La Democracia Cristiana nunca apoyó el golpe militar e hizo un esfuerzo sobrehumano para no cortar el diálogo con el régimen militar y defender las libertades. Me imagino que nuestros dirigentes de la época deben haber tenido una frustración y una impotencia muy grande por no lograr que dentro de los cauces democráticos el país encontrara una solución política. La DC después del golpe, lo único que hizo fue luchar por los derechos humanos y por recuperar la democracia”.

Exministra Evelyn Matthei, candidata presidencial de la Alianza gobernante: “Los sectores no piden perdón, y yo tenía 20 años cuando ocurrió el golpe. No tengo nada por lo qué pedir perdón. Yo no tendría cómo haber hecho nada más, no tenía ningún cargo público”.

Asociación de Jueces de Chile: “Pedimos perdón puesto que la entidad incurrió en acciones y omisiones impropias de su función, al haberse negado, salvo aisladas pero valiosas excepciones, a prestar protección a quienes reclamaron por una y otra vez su intervención”.

Senadora socialista Isabel Allende, hija del derrocado expresidente Salvador Allende: “Olvidémonos de la palabra perdón. Que quien quiera, lo haga a título personal. Pero el PS hace mucho tiempo reconoció que ante el presidente Allende fue contradictorio, que tenía dos almas que coexistían, que no tuvo estrategia única detrás del presidente. Eso se reconoció”.

Expresidente Ricardo Lagos: “No estoy de acuerdo con aquellos que creen que hay que pedir excusas por lo que hizo Salvador Allende en su gobierno. ¡No señor!. Con Allende había un Parlamento que cumplía sus funciones, existían tribunales de justicia que hacían la tarea. Hubo errores, sí, pero no horrores”.

Corte Suprema de Justicia: “El Poder Judicial y especialmente la Corte Suprema no cumplieron su deber en defensa de los derechos humanos por acciones u omisiones. Es un deber reconocer que el quiebre de la institucionalidad democrática permitió la instalación de un régimen cívico-militar que violentó las garantías fundamentales de los ciudadanos de nuestro país, registrándose atropellos como muerte, desaparición forzosa, detenciones, irregularidades y torturas”.

Diputado Iván Moreira, de la Unión Demócrata Independiente: “Pinochet le cambió el pelo (lo mejoró) a este país; nos salvó de una guerra con Argentina; nos salvó la vida a una generación completa… Soy orgulloso de ser de derecha. Voy a defender las cosas buenas del gobierno militar”.

Candidato presidencial Marco Enríquez-Ominami, del Partido Progresista: “El aniversario de una tragedia social, política y humana de grandes proporciones no puede ni debe ser una ocasión para sacar mezquinas ventajas electorales. Menos aún para procurar un ´empate moral´ entre sus víctimas y sus victimarios mediante la manipulación de la jerarquía de los hechos. En la tragedia, un poder usurpador sometió con sangre a una parte importante e indefensa de la población a persecución, aniquilación física y discriminación civil y laboral, y buscó perpetuar el marco autoritario y abusivo que aún nos rige”.