Los presidentes desagravian a Evo y analizan el conflicto con Europa

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Cristina Fernández de Kirchner, Nicolás Maduro y Rafael Correa fueron, junto a Morales, los principales oradores del acto que se realizó en el Coliseo de la Coronilla, un amplio estadio cubierto en la zona sur de la ciudad, que lucía colmado por unos 3.000 simpatizantes y militantes de organizaciones sociales, muchos de ellos con atavíos típicos y otros, con cascos y uniformes de trabajo.

El acto, en una ciudad que asistía a un inusual despliegue de tropas militares, tuvo el propósito de desagraviar a Morales por la retención ilegal que padeció en Europa al regresar de una reunión en Moscú, al negarle varios países acceso a sus espacios aéreos.

Ellos, junto a los mandatarios de Uruguay, José Mujica, y de Surinam, Desiré Delano Bouterse, quienes ya habían llegado a Cochabamba pero no estuvieron presentes en el estadio, iban a mantener esta noche una reunión en el hotel Cochabamba, en la zona norte de la ciudad.

En ese hotel de elegantes líneas de estilo colonial, los presidentes se aprestaban a posar en el patio para la tradicional fotografía, antes de comenzar a sesionar.

“Indigno presidente (del gobierno español, Mariano) Rajoy que pretendió revisar el avión presidencial de Bolivia, abusador; el día que el presidente Rajoy venga a sobrevolar nuestro espacio aéreo, nosotros podríamos bajarlo y revisarle el avión para ver si trae droga o los euros que se roba del pueblo español”, afirmó Maduro en el acto.

El de España fue uno de los gobiernos señalados por Bolivia de negar el paso del avión presidencial, aunque las autoridades españolas negaron esa determinación y, finalmente, permitieron que la aeronave hiciera escala en las islas Canarias.

En tanto, Correa aseguró que la reunión que los seis presidentes, junto al asesor de la Presidencia brasileña Marco Aurelio García, se disponían a mantener esta noche en un hotel del centro de Cochabamba no era “para jugar a falsas victimizaciones” sino para hacer respetar a sus países.

“No permitiremos esa doble moral; qué frágil que es la memoria de algunos, cuánto le debe Europa y el mundo a nuestra querida Bolivia”, sostuvo Correa al reseñar el “saqueo” de la plata del Cerro Rico de Potosí durante la colonia.

También subrayó que no entendía cómo los países europeos, en lugar de estar defendiendo a sus pueblos del “mayor caso de espionaje a nivel de la historia de la humanidad”, tratan de “vejar” a un jefe de Estado indígena como Morales.

El mandatario boliviano, en tanto, manifestó que su país jamás será sometido a chantajes porque sus habitantes tienen “dignidad y soberanía”.

“Somos orgullosos de nuestra patria grande y jamás nos van a someter a insinuaciones; rechazamos insinuaciones y condicionamientos de la lucha contra el narcotráfico de las privatizaciones; ahora estamos mejor que antes, mejor que con Estados Unidos”, expresó Morales.

Fernández de Kirchner, quien llegó al estadio en el momento en que Morales finalizaba su discurso, reclamó “muy serena pero muy seriamente a quienes han violado el derecho que subsanen esto y se hagan cargo de los errores cometidos, que pidan perdón alguna vez en su vida por lo que han hecho”.

“Resulta curioso, cuanto menos, que quienes muchas veces reclaman seguridad jurídica, que quienes nos hablan del respeto al derecho internacional con el cual todos estamos de acuerdo, quienes nos hablan de respetar los derechos humanos con los cuales también estamos absolutamente de acuerdo, hayan cometido esta inédita violación a las más elementales normas vigentes del derecho internacional”, subrayó.

Morales llegó a La Paz en la última medianoche, al cabo de una tensa jornada y tras haber quedado varado durante 14 horas en Viena, en un episodio por el cual Bolivia denunció ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) a España, Francia, Italia y Portugal.

Los países europeos revocaron el martes  la autorización que habían dado para que el avión presidencial boliviano -que llevaba a Morales de regreso a La Paz desde Moscú- atravesara sus respectivos espacios aéreos ante la sospecha de que la nave transportara al espía Edward Snowden, requerido por Estados Unidos.

Sin embargo, sólo Francia admitió haber adoptado la medida, mientras España y Portugal la desmintieron, Italia guardó silencio y Estados Unidos la reconoció pero la atribuyó a las autoridades de los países que las decidieron.