Testamento de una desmemoriada, por Eugenia Carrión

0

hombre cargando a una mujer

Recuerda que un hombre te esperó lo indecible, te acompañó en todo momento, te ayudó en cada paso. No olvides sus ojos grandes, llenos de vida, su pelo cano pero recio, su nariz aguileña aunque proporcionada y sus manos fuertes. Sobre todo, no olvides que te llevó en brazos desde San Telmo al puente de la Esperanza una tarde en que te dolían los pies y al llegar a tu portal te dio el primer beso; pero si pierdes la memoria, recuerda amar al hombre que te acompañe; sin duda, será él.